Las prendas de 2da mano, a la orden del día.

La compra de ropa de ‘segunda mano’ es una tendencia que crece y está ocupando cada vez más espacio en los armarios de los consumidores. Más allá del tema económico y la posibilidad de lucir marcas costosas, también está floreciendo un criterio ambiental.

Los estudios de consumo señalan que esta es una tendencia creciente. Muchos consumidores empiezan a cuestionar ese criterio y buscar prendas más duraderas y confortables. Y además, darle una segunda oportunidad para que la renovación del vestuario no implique consumir más materias primas y energía.

En países en que la reventa de prendas era infrecuente, ahora existen webs específicas, boutiques de segunda mano o marcas y tiendas tradicionales que la ofrecen. El marketing de la moda de segunda mano es multifacético y todos tienen la intención de obtener un pedazo de un mercado que crece sensiblemente.

Las consultoras que tratan de medir su efecto y lo valoran, dicen que ese mercado vale actualmente entre 30.000 y 40.000 millones de dólares, lo que equivale al 2% del peso total del sector de la moda y el lujo.

Por ejemplo, Boston Consulting Group (BCG), que ha realizado un nuevo estudio al respecto para la plataforma Vestiaire Collective, apuntan también que el mercado mundial de segunda mano podría crecer entre 15 y 20% anual durante los próximos cinco años.

En este sentido, el 2020 es un año atravesado por una pandemia planetaria, que genera situaciones de mercado muy complejas que pueden o no generar hábitos. Pero el informe asegura que el fenómeno viene creciendo desde antes y que hay una base de consumidores que ya son adeptos a la ‘segunda mano’.

El estudio también intenta disociar los diferentes perfiles de quienes consumen esta moda de segunda mano. Identifica seis tipos de clientes, cada uno con distintas actitudes y comportamientos. Los dos primeros perfiles corresponden a aquellos que se contentan con comprar segunda mano; es decir, personas menores de 35 años que buscan artículos de alto valor añadido, que encuentran experiencia y algo de autenticación, y de más de 35 años que buscan productos únicos y exclusivos.

Entre los que compran y venden al mismo tiempo, identificamos a los «impulsivos sofisticados» y los «trendy millennials» que buscan renovar su placard y revenden para adquirir nuevas piezas.

Finalmente, están los seguidores de la sostenibilidad, que son poco activos en reventa y hacen compras más raras y a precios bajos, pero comprometidos en muchas plataformas. El sexto perfil corresponde a una categoría que se siente feliz con vender de segunda mano, sin comprar nada: un perfil de persona de más de 35 años que busca plataformas prácticas para comercializar sus piezas.

Fuente: Comunidad Textil