LAS SUPERVISORAS Y LA NUEVA NORMALIDAD DEL COVID-19

El Cangrejo

Cuantas veces escuchamos a los dueños o directores de las empresas quejarse de los supervisores: “no sale la producción, la calidad está mal, el taller está sucio, que desorden tienen”, etc. Culpamos de todo a los encargados, porque son los responsables de la fábrica. Y esto es verdad, pero ¿realmente analizamos si las personas son las correctas, o si tienen la capacidad necesaria para desarrollar esta función tan importante en las empresas?

Es muy importante hacer un análisis a fondo de esta situación. ¿Realmente la culpa es de los encargados? Debemos ser imparciales y muy objetivos. Analicemos lo que debe considerar la empresa para tener un buen elemento. Debemos saber si la compañía cuenta con el perfil del supervisor, si está capacitado, su experiencia y referencias. En la mayoría de nuestra industria, el supervisor se obtiene de operarias muy eficientes y con experiencia, y en algunos casos se consideran solo por su antigüedad; es decir, llevan años trabajando en la empresa y sienten merecer el puesto, porque su principal referencia es el tiempo, pero se desconoce si tienen la capacidad.

Su empresa debe contar con estos requerimientos para tener buenos supervisores:

  • Perfil del puesto.
  • Plan de inducción.
  • Capacitación de productos.
  • Capacitación en manejo de personal.
  • Capacitación en sistemas e indicadores.
  • Capacitación en la norma NOM-035 y NORMAS DEL COVID-19
  1. Perfil del puesto. Este documento nos ayudará a definir bien los requisitos de nuestros encargados, como: edad, estudios, conocimientos y medición de los resultados. De esta forma, el supervisor realizará su función de la mejor manera posible. Por otra parte, muchas supervisoras de nuestro medio no tienen una preparación académica, se hicieron en los talleres pero aún así tienen la mejor disposición, por lo que hay que capacitarlas y darles todo el apoyo. En Japón, a una persona nueva se le asigna un empleado para capacitarla y definirle sus funciones durante un año. Tal vez eso no sea posible en nuestro país, pero si hay que darle seguimiento a sus funciones por un tiempo.
  2. Plan de inducción. En ocasiones, las supervisoras que se contratan proceden de otras empresas que tiene diferentes formas de trabajar, de manejar a la gente, con métodos distintos y encargadas de productos diversos. A ellas hay que darles cierto tiempo de inducción para conocer los procesos, la gente y las políticas internas. De esta manera se integrarán rápidamente a la empresa, sabrán cómo se manejan los pedidos, qué clientes tiene prioridad y las políticas de trabajo. Se adaptarán en menor tiempo. 
  3. Capacitación de productos. Los productos de la empresa pueden variar en base al mercado, la temporada y las necesidades de los clientes. Se deberá enseñar a las supervisoras a manejar diferentes productos y materiales; es decir, las variaciones de producción. Hay supervisoras que solo manejan un producto y material, como la mezclilla. Pero, cuando se les presentan lycra, algodones, poliester, etc., se les complica mucho la calidad y la producción, por lo que hay que capacitarlas para que puedan manejar líneas multi-funcionales.
  4. Capacitación en manejo de personal. Las supervisoras deben tener conocimientos en el manejo de personal para capacitar, motivar y, en algunos casos, llamar la atención. Recursos humanos se encargará de dar esta capacitación.
  5. Capacitación en sistemas e indicadores. A la mayoría de las supervisoras se les complica el manejo de la computadora y de las hojas de cálculo, y son necesarios para llevar sus controles, medir a sus trabajadoras, los niveles de producción y de calidad. Mínimo deben llevar un control de bultos, de calidad y bihorario. En ocasiones, por sus sistemas empíricos de control de producción, no se les facilita la tecnología, y es mejor contratar a un practicante de apoyo en sistemas que maneje el Excel y otras aplicaciones, y que le procese la información que requiere, para controlar el taller.
  6. Capacitación en la norma NOM-035 y NORMAS DEL COVID-19. Además, sumemos estas dos normas necesarias para las empresas y evitar conflictos laborales. A partir de octubre de 2019 entró en vigor la Norma Oficial Mexicana (NOM) 035 que obliga a las empresas a atender los riesgos psicosociales que se puedan presentar en los espacios de trabajo, como puede ser el estrés laboral o el desequilibrio del sueño. En otras palabras, ahora es obligatorio generar un buen clima laboral para toda la organización.

Tenemos que aprender a convivir con esta Nueva Normalidad. ¿Por qué seguir manteniendo medidas y recomendaciones ante el COVID-19? La vida como la teníamos no va a regresar hasta que tengamos un tratamiento altamente eficaz o una vacuna que brinde protección al 90% de la población. Hay que ir adaptándonos a una nueva realidad. No podemos abrir todo de golpe. Hay que mantener las medidas de distanciamiento social.

Debemos acondicionar las fábricas, informar al personal, cambiar los hábitos de limpieza, poner tapetes desinfectantes y un túnel de Sanitización. Es necesario cuidar la sana distancia entre el personal. Va a ser un camino largo y nada sencillo, pero de todos depende salir adelante.