Fibras de plátano para la creación de telas aplicadas a capelladas

En España, como una opción de producción sostenible, se fabrica calzado con un material en base a fibras de plátanos de Colombia. También se elabora calzados en cuero curtido vegetal y otros con fibra de cáñamo.

La empresa catalana Indianes presentó una innovadora propuesta para fabricar calzado ‘ecológico’, elaborado con materiales naturales y biodegradables. Se utilizan las fibras del tallo de plátanos de Colombia, que son tratadas y tejidas por una empresa japonesa en Barcelona.

El tejido hecho con la fibra de plátano se utiliza para la capellada, mientras que el resto está hecho con cáñamo y algodón orgánicos, corcho, textil de origen vegetal y caucho. En la fabricación se usa adhesivo con base agua, libre de productos químicos críticos.

Hablamos de la cuarta colección creada por Indianes, una empresa fundada y dirigida por Iván Rojas y Diana Feliu. Recientemente tuvieron la idea de crear este producto combinándolo a su vez con otros materiales de origen natural, reciclables y biodegradables.

Rojas explicó que “Indianes obtiene las fibras de plátano directamente de comunidades de agricultores de Colombia, que han utilizado durante siglos este material para elaborar prendas de ropa, así como muñequeras y mochilas”.

“Dado que es un material que se puede descomponer en largos filamentos muy resistentes, Indianes considera las fibras del tallo del plátano, un material idóneo para la fabricación de zapatos que, además, cumple sus estándares ecológicos”, agregó.

La fibra de plátano cubre el empeine -la parte principal del calzado- mientras que el resto está hecha con cáñamo y algodón orgánicos, corcho, cuero de origen vegetal y caucho, todo ello unido con adhesivo base agua.

El resultado final es “un calzado hecho con materiales naturales y biodegradables, lo que significa que cuando cumpla su vida útil, el zapato se puede enterrar y descomponer en su totalidad en menos de dos años”.

Además, la compañía indica que el uso de la fibra de plátano reduce hasta un 45% el impacto ecológico que genera la fabricación de un zapato tradicional (una media de 25 kilogramos de CO2 por prenda).

Rojas también remarcó que, al tratarse de un residuo agrícola natural, no se tiene que cultivar y consume menos agua, a diferencia del algodón.

Fuente: CueroAmérica