El tiempo en la sastrería

Por Miguel Ángel Santana*

Con el transcurrir de los años hemos visto como han ido evolucionando las prendas de vestir. Pero hablemos de los trajes, éstos han venido transformándose tanto en sus telas como en sus habilitaciones; es decir, las partes que componen por dentro a un saco o pantalón.

A inicios del siglo XVII se comenzaron a usar las sedas, terciopelos y satines; eran las telas preferidas por los sastres de la corte francesa. La chaqueta del traje se empezó a ajustar a la cintura, mientras que en la cadera se dejó amplia y los encajes como adorno tomaron relevancia.

En Inglaterra, debido a la Guerra Civil, se empezaron a dar las bases de la futura sastrería inglesa, en la que se olvidaron todos los adornos - que sí continuaban en el resto de Europa-, y se adoptó un estilo más práctico y sobrio de tonalidades oscuras, usando así el sombrero de copa y levitas, las cuales se fueron acortando para una mayor comodidad.

Los pantalones se empezaron a usar bombachos con lanas de alto gramaje realizadas con telas muy gruesas hechas de lana cardada; de esta forma, facilitaban el trabajo del sastre para disimular cualquier imperfección o defecto en la hechura de la prenda. Uno de los cambios más notorios fue el pantalón, que en un principio se usaba corto por debajo de las rodillas dejando ver los calcetines; eran una especie de los pololos o bombachos.

A finales del siglo XIX y principios del XX se alargó el pantalón hasta alcanzar las medidas que se toman en la actualidad.

Todos estos cambios fueron posibles gracias a la introducción de la cinta métrica.

A partir de aquí se empezó a reducir o a ampliar el número de medidas indispensables al crear un sistema de cálculo que permitía pasar de una talla a otra. Londres se convirtió, entonces, en la capital de la moda mundial; sus sastres fueron valorados por hacer un gran corte y confección del traje. Aquí nació el concepto de “FIT” para el mundo de la sastrería masculina.

El “FIT” es la calidad con que un traje cae perfectamente al cuerpo del cliente como si fuera una segunda piel. De este concepto nace otro término muy usado en sastrería que es el “FITTING” o “PRUEBA”.

Para los años 30, la sastrería inglesa consiguió hacer del traje de caballero una prenda discreta, sobria y de corte perfecto convirtiéndose en la indumentaria que caracterizaba a todo “GENTLEMAN”.

Desde ese momento hasta nuestros días, la labor de los sastres ha requerido de una mayor destreza y precisión, ya que la mayoría de los tejidos han sido realizados con lana mucho más ligera, suave y delicada que en antaño. Todos estos cambios, progresos e innovaciones en el arte de la sastrería, después de un siglo y medio, han hecho que un traje a la medida sea perfectamente cortado.

Con la llegada del prët â porter y la confección de trajes en serie a bajo costo, se hizo creer que la evolución de la moda era marcada por la tendencia capitalista de la época que iba en contra de la sastrería. Se trataba de prendas cada vez más informales y de diseños sujetos a tendencias de corto plazo y de consumo de masas.

Pero la Sastrería siempre ha ofrecido el derecho al caballero a valorar lo diferente, lo único, aquello que le permite proyectar su propio estilo y personalidad por encima de cualquier moda pasajera.

“SI A UN CAMPESINO LE DAS UNA ESPADA, SEGUIRA SIENDO CAMPESINO, PERO SI PRIMERO LE DAS UN GRAN UNIFORME, YA ES UN SOLDADO”… NAPOLEÓN. “LA SASTRERIA NO ES SOLO EL HECHO DE HACER UN TRAJE, ES DARLE VIDA A UN CASIMIR”

*Miguel Ángel Santana Venegas.

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