Inicia el año y con él... retos y consolidación

Por: Miguel Barrios Morán

Ya no hay marcha atrás, ya no podemos esperar, debemos actuar. México es un país que está recuperando su posición como una nación con mano de obra calificada pero a un costo competitivo; es decir, barata. Los ajustes que se han hecho en los últimos años al salario mínimo así lo demuestran: es un incremento mínimo para que no afecte los costos de fabricación y la inflación.

Los empresarios deberán manejar el concepto del salario con mucho cuidado y tacto para mantener una relación estable entre los trabajadores y la empresa.

También el concepto de productividad y calidad tomará más fuerza y será algo que no se podrá negociar. Es la nueva filosofía de trabajo que debe ser parte de la misión y visión de la empresa. Las compañías y talleres que no se manejen bajo estos conceptos y que no establezcan una relación de trabajo entre todas las partes, será difícil que subsistan.

Y tendremos que hacer un análisis de nuestros trabajadores, detectar las necesidades de capacitación, DNC y clasificarlas en base a todos los talentos que podamos detectar en ellos:

  1. Habilidades físicas.
  2. Limitantes físicas.
  3. Nivel de estudios.
  4. Conocimientos de las operaciones.
  5. Conocimientos de sus actividades (orientación de puesto).
  6. Conocimientos del equipo de trabajo.
  7. Conocimiento de la calidad.
  8. Conocimiento de la Misión y Visión de la empresa.
  9. Conocimiento del reglamento interno de la empresa.
  10. Cursos de trabajo en equipo.
  11. Y todos los indicadores que nos ayuden a explotar la capacidad de los trabajadores.

El talento del personal es el mayor recurso de las empresas y mientras más se conozca más se tendrán herramientas para ser eficientes en las mismas.

Debemos pensar en un plan integral que no solo abarque la producción y calidad; también finanzas debe integrarse de manera inmediata ya que no se puede producir si no se tienen los costos bien definidos; no podemos perder en el precio de venta de los productos. La utilidad cada vez disminuye más y el problema se agraba si a ésto sumamos las devoluciones, los productos no conformes y toda la merma que se genera y que rebasa el presupuesto que se tenía destinado para este rubro.

Ya no podemos producir si no controlamos los costos, los tiempos de entrega y la cantidad de producto que debemos vender.

Las ventas es el inicio de la fabricación, es el enlace con nuestros clientes y es el corazón de la empresa. Si analizamos algunas empresas del sector veremos que no tienen un plan de ventas, no se manejan por metas y, lo peor, muchas veces los dueños son los vendedores y no sienten la presión de las metas de ventas; quieren producir pero siguen su instinto, no manejan un plan mercadológico y no mandan a su personal de diseño a tiendas ni a exposiciones para incrementar su creatividad y, por tanto, mejorar el nivel de los productos y por consiguiente no hay ventas.

Reconocemos la habilidad comercial de los empresarios, sobre todo aquellos que hicieron empresas de renombre; pero los tiempos cambian y ya no podemos seguir con las viejas prácticas de antaño. Antes se podía, ahora ya no. Las reformas hacendarias, cada vez más estrictas, evitan que se manejen ventas sin facturar, y los ingreso por ventas informales ya se estrellan con los gastos, y la materia prima aunque sea importada, paga impuestos y se tiene que declarar, de otra forma se caería en prácticas evasivas.

Los ajustes deben ser de fondo y revisar todo desde el inicio para saber si los costos son los mismos, si los consumos de materiales se siguen manteniendo y revisar la eficiencia de los trabajadores; observar si se sigue sosteniendo su rendimiento así como el estado del equipo y las instalaciones de la empresa.

Ventas debe trazar su planes y analizar las estadísticas de las mismas, para hacer una proyección y dar un plan de ventas en base a los productos de las empresas y a las necesidades de los clientes. Ya no se puede ser solo “levanta pedidos”, se tiene que mantener una relación muy estrecha con los clientes; no solo ser vendedores, ser asesores de los clientes, escucharlos e interpretar sus necesidades, además de manejarle las mejores tendencias y productos que lo enamoren, que logren despertar en él la necesidad de comprarlos.

Y el diseño es fundamental en su manejo de tendencias, materias primas y creatividad, que deben estar regidas por presupuestos. Los precios ya nos los ponen los clientes, y es tanta la competencia que es difícil, sino es que imposible, establecer precios altos en nuestros productos.

Hoy en día, la calidad ya es parte del producto, ya no es negociable. Todos los productos deben estar en los estándares de calidad y, si es posible, bajo normas nacionales e internacionales. Muchos de los clientes nos piden estar certificados en calidad, y si no contamos con estas normas debemos prepararnos para la certificación. Normalmente una norma que nos sirve mucho de guía es la de NOM ISO 9001 2008 que nos dice como establecer un sistema de gestión de calidad.

Otras de las normas que debemos manejar y que ya es fundamental es la de EMPRESA SOCIALMENTE RESPONSABLE. Las empresas en este rubro, deben demostrar su ayuda a la comunidad, al medio ambiente y a sus trabajadores; establecer programas de alfabetización, de prevención de las drogas y el alcoholismo; y demostrar el buen manejo de sus materiales residuales.

Estos cambios son importantes y necesarios. Los industriales deberán reestructurar sus empresas considerando estos conceptos. Es importante medir sus departamentos, luego a los trabajadores, y buscar rentabilidad y eficiencia. Si reunen estos dos conceptos lograran tener éxito en esta tarea. De lo contrario, disminuirán sus utilidades y pondrán en riesgo a sus empresas.